sábado, 16 de junio de 2012
Ben Gabirol
miércoles, 6 de junio de 2012
Cómo se plasman los sueños
jueves, 31 de mayo de 2012
Filosofía: una forma de vida
Estoy convencida de que todos los seres humanos, aunque no lo sepan y no tengan un título, son filósofos. Estoy convencida de que cualquier ser humano que se pregunta cosas y que cuando se encuentra a solas consigo mismo quiere saber quién es, ha dado nacimiento a un filósofo.sábado, 26 de mayo de 2012
Abrir la Mente
Abrir la mente: hacer nuestras las mejores ideas
Querer es poder. Y en este caso, si quieres, podrás empezar a vivir de manera convincente tus mejores sentimientos, ideas y valores morales.
sábado, 19 de mayo de 2012
Aspectos filosóficos sobre el alma
Aspectos filosóficos sobre el alma
sábado, 10 de marzo de 2012
El deseo en el Hombre
El deseo en el Hombre
Victoria Calle
Desde el punto de vista de la moderna psicología, el deseo es la motivación de la vida humana. Dirige y orienta los actos del hombre.
Antes de que esta ciencia se independizara del global conocimiento filosófico, también se consideró el deseo como uno de los motores más importantes del comportamiento humano: desde las doctrinas materialistas que propugnaban una satisfacción plena del deseo, hasta las espiritualistas, que lo trataban como una de las causas de la infelicidad, procurando trascenderlo para llegar, precisamente a la felicidad.
Entre estas últimas encontramos Filosofías de gran altura como el Estoicismo clásico, o religiones como el Budismo.
Pero hablar de deseo implica connotaciones muy amplias. Nuestro cuerpo tiene deseos, apetitos necesarios para la vida; nuestra psique tiene también deseos, deseos de afecto, por ejemplo, y nuestra mente desea conocer, pensar; incluso hay deseos desconocidos para nosotros mismos, como aquellos que surgen del inconsciente.
Según se explica en los manuales de Psicología, el hombre, como todos los organismos, se mueve hacia alguna parte porque necesita elementos que no tiene y que le hacen falta para existir. La carencia de estos elementos provoca en los organismos alteraciones internas, desequilibrios y tensiones que se traducen en movimientos encaminados a conseguir del ambiente exterior lo que le falta en el interior.
Una vez conseguido, la inquietud queda aplacada, se recupera el equilibrio interior y cesa la búsqueda hasta otro nuevo desequilibrio. El placer es la gratificación a ese esfuerzo.
El deseo provendría, según esta explicación, de una carencia de una necesidad de equilibrio y completura y el placer sería el estado de satisfacción ante el reestablecimiento del equilibrio o incompletura.
Todo este proceso se movería en un círculo cerrado, un ciclo que, en el momento en que se acaba, comienza de nuevo en un continuo rotar.
Se podría decir que el deseo tiene una causa que es al mismo tiempo un fin: conservar y generar la vida; perpetuarla. Pero este esquema que resulta tan claro en el plano biológico, es decir, para la vida vegetal y animal, no lo es tanto con relación al hombre. En ésta más que hablar de un círculo, tendríamos que hacerlo en una espiral cuyo eje fuera el tiempo. El apetito del deseo en el hombre no acaba con la satisfacción de la necesidad, sino que aumenta progresivamente, según parece. La imaginación humana espolea el instinto de poder y de vida hasta querer abarcarlo todo, poseerlo todo, estar en todo. La necesidad y el sentimiento de carencia es inmenso y continuo y, como resultado, el apetito se vuelve insaciable.
A diferencia del animal, el hombre puede inventar y multiplicar enormemente sus propias necesidades. Lo meramente biológico tiende al equilibrio homeostático del que depende básicamente la vida. Los deseos del hombre, en cambio, no son sólo a menudo superfluos para la vida, sino que incluso pueden llegar a ser antibiológicos, (deseos de muerte o más allá de lo biológico, como deseos culturales superiores y a veces opuestos a la necesidad biológica de vivir. Incluso se ha dicho que la vida verdaderamente humana consiste en desvivirse por algo, en trascenderse a sí misma poniéndose al servicio de valores superiores al de la vida misma.
Así pues, los conceptos biológicos de necesidades y lucha por la vida, tan caros a la psicología conductista contemporánea, han de aplicarse con suma cautela en el campo de las motivaciones humanas. El hombre comparte, sí, muchas necesidades con los animales pero puede renunciar a muchas de ellas. Entre las necesidades animales y los deseos humanos hay una notable diferencia: nuestras necesidades no son del todo "necesarias". Además existen en el hombre deseos que superan con mucho lo biológico; por la realización de un valor estético, intelectual y religioso, el ser humano es capaz a veces de sacrificarlo todo, incluso su propia vida.
En síntesis, hay dos características que podríamos destacar dentro del deseo humano: el crecimiento continuo de sus necesidades y la existencia de deseos que trascienden lo biológico.
LA BÚSQUEDA DE PLACER
Otro aspecto que podemos contemplar sobre el deseo se refiere al punto de vista del placer que implica satisfacerlo. Cuando en lugar de fijar la atención en la necesidad ponemos la mira fundamental en el placer, nuestros actos quedan disociados de la necesidad que los causara. Así se crean necesidades que son verdaderamente artificiales como comer cuando estamos saciados o incitar artificialmente el deseo sexual por la pornografía. Esto llega a crear una adicción enfermiza para la psique y el cuerpo, convirtiendo la función normal del deseo en vicio. En lugar de conservar la vida, el deseo viciado la destruye por exceso.
Para bien o para mal, muchos de nuestros deseos son bloqueados o interceptados por una serie de barreras de diversa índole que en definitiva nos impiden satisfacerlos. A esto lo llamamos frustración y crea un estado emocional opuesto al placer que identificamos como dolor, confusión, inquietud.
La resultante de la frustración no es la desaparición del deseo, sino su transformación. Generalmente toma la forma de agresividad. Esta agresividad no siempre está orientada hacia el obstáculo que impide la satisfacción, sino que suele derivarse por otras vías y dirigirse a otros objetivos a veces sin relación con el obstáculo. Obviamente no se ha podido vencer dicho obstáculo que a veces es muy poderoso o desconocido incluso, por lo que la agresividad se desvía. Dicha agresividad, como forma de deseo encubierto, suele producir situaciones muy conflictivas en las relaciones humanas, que aumentan los motivos de frustración.
No siempre la agresividad se dirige al exterior, sino que a veces invierte el sentido hacia el interior de la persona, que se siente culpable de sus fracasos y se "autocastiga", construyendo en sus interior tormentas psíquicas de dolor e impotencia que producen depresiones y estados de angustia. Este replegarse del deseo puede llevar a regresiones a etapas infantiles, abúlicas o incluso a un deseo de negación de la vida y regreso a etapas prenatales.
Cuando la frustración es continuada y sorda produce estados crónicos que se asimilan al carácter, ya sea agresivo o depresivo.
Simplificando mucho, podríamos decir que si el placer acompaña al deseo satisfecho, el dolor acompaña al deseo insatisfecho.
En el caso de la depresión, el miedo al deseo mismo y al dolor de haber perdido la esperanza de satisfacerlo inhibe la acción y la energía del impulso queda detenida. Puede llegar a desaparecer el deseo, pero no la necesidad. Tomando un ejemplo del cuerpo físico, sin comer se puede hacer desaparecer el apetito pero no la necesidad que el cuerpo tiene de alimentos. De ahí que la depresión sea esencialmente lo mismo que el deseo viciado pero a la inversa: destruye la vida por defecto. No satisface las necesidades por huida del dolor.
Para el hombre consciente y maduro, la necesidad natural es el motor de la acción, no el placer o el dolor que incita o inhibe. El conocimiento y la voluntad tenderán a cumplir su objetivo.
LAS DOS DIRECCIONES DEL DESEO
Al referirnos antes a las dos características básicas del deseo humano, hemos señalado dos formas de expansión:
El crecimiento continuo de sus necesidades y la existencia de deseos que trascienden lo biológico.
La necesidad artificial se debe a una creencia a un sentimiento subjetivo de necesidad. Creemos necesitar una televisión o un automóvil e inmediatamente se desata el deseo de poseerlo. Así podríamos crear indefinidamente necesidades con sólo creer que las tenemos. Nuestra sociedad de consumo comienza creando las necesidades para incitar al deseo. Nos convence de que en lugar de un objeto necesitamos muchos y luego de que el antiguo no sirve y necesitamos cambiarlo por otro nuevo, hasta que el mismo cambio se convierte en una necesidad.
Esta forma expansiva del deseo podríamos representarla por una espiral que se desarrolla en horizontal, a ras de suelo. Se desean más cosas cada vez; es la cantidad lo que se valora. El hombre se valora a sí mismo por la cantidad de elementos que posee. Esta espiral a ras de suelo abarca cada vez más suelo y el hombre no sale de su horizontalidad. Su instinto de poder se desarrolla de forma material.
Cuando comienzan a aparecer los deseos que trascienden lo biológico, el hombre cambia la direccionalidad horizontal para expandirse verticalmente. Esta espiral del deseo se transforma y de su horizontalidad se levanta hasta los valores inmateriales.
El deseo material, horizontal, en el que prevalece la cantidad (cantidad de objetos, cantidad de veces) no es selectivo, no implica sentido de perfección. Por tanto, no sirve como impulso de evolución.
El sentido de perfección es el que causa el deseo de lo perfecto, que percibimos como lo bello, lo bueno, lo justo, lo verdadero. Aun en la inconsciencia de lo puramente biológico, la vida tiende a engendrar perfección. El deseo básico incita hacia lo que consideramos más bello, más fuerte, más bueno. La vida no satisface sus necesidades de forma indiscriminada, sino selectiva.
En el hombre ese mismo sentido de perfección se hace consciente y también la visión de su carencia de la misma. Busca lo bueno y lo bello porque no sólo desea cosas, sino que las desea buenas y bellas y cuanto más mejor.
Pero además el hombre puede verse a sí mismo, pensar sobre sí mismo, mirarse en el espejo y reconocerse. Surge el deseo de poseerse a sí mismo y perfeccionarse. Se puede desear ser más eficaz, más bello, más sabio, más bueno.
Es en esta espiral ascendente, verticalizante, donde realmente se manifiesta la vida y donde el hombre se realiza como tal. Aquí pasamos del tener al ser; de la simple función biológica y de la inconsciencia animal al perfeccionamiento del mundo que nos rodea y de nosotros mismos. Del simple deseo de más vida al de mejor vida; de la acumulación de datos al conocimiento; de la acumulación de conocimientos a la sabiduría; de lo efímero a lo que permanece.
LA CONCIENCIA HUMANA
Según afirma la Sabiduría más antigua, la conciencia humana está situada en el gozne entre lo material y lo espiritual. El hombre no pertenecería ni a la tierra ni al cielo, sino a ambos. Su conciencia actúa de puente entre los dos mundos. Desde el punto de vista del deseo, esta situación le hace ser receptor de dos tendencias aparentemente opuestas: la de lo material y la de lo espiritual. Colocado en el centro, desea tanto los bienes perecederos y superiores como aquellos que le otorga la existencia cotidiana. Cuando se sitúa en su lugar correcto, en el hombre confluyen dos corrientes: por una parte capta las posibilidades superiores del mundo espiritual, la belleza, la justicia, la bondad, la verdad; por otra, su actividad en el mundo material le permite llevar las cosas y a sí mismo hacia la perfección de la que haya podido tener noticia. Por eso el sentido de perfección en el hombre le viene de la capacidad de su conciencia de elevarse hasta el mundo espiritual.
Cuando esto llega a realizarse plenamente, el hombre se convierte en una fuerza de la Naturaleza, en un canal por medio del cual Dios trabaja en el mundo, en un ser benéfico para todo cuanto vive y para sí mismo.
Cerrar las puertas a lo espiritual es impedir al hombre una vida realmente humana, oponerse a su propia autorrealización y sumirle en estados infelices que acaban por destruir su identidad.
VICTORIA CALLE
jueves, 23 de febrero de 2012
El arte más antiguo y primitivo de América

El petroglifo fue hallado en Lapa do Santo. | Foto: Neves WA, Araujo AGM, Bernardo DV, Kipnis R, Feathers
- Hallan en una cueva de Brasil una figura de 30 centímetros de longitud
- Según las pruebas de radiocarbono, se realizó hace entre 9.000 y 12.000 años
- Creen que es la manifestación artística más antigua de América
Teresa Guerrero | Madrid
La manifestación artística más antigua de la que se tiene constancia en América ha sido encontrada en Brasil. Se trata de un petroglifo que representa una figura antropomórfica, según aseguran los investigadores de este estudio, liderados por Walter Neves, de la Universidad de Sao Paulo.
Las pruebas de radiocarbono a las que ha sido sometida revelan queesta figura fue realizada hace entre 9.000 y 12.000 años, lo que la convierte en la más antigua hallado en las dos Américas. Los detalles de la investigación se publican en PLos ONE.
La figura grabada en la roca fue encontrada durante las excavaciones que se llevaron a cabo en la cueva de Lapa do Santo entre 2002 y 2009. La cueva de Lapa do Santo es un refugio de piedra caliza en el sector norte de Lagoa Santa Karst, a unos 60 kilómetros de Belo Horizonte (centro-este de Brasil). Este yacimiento arqueológico es uno de los más grandes de la región de Lagoa Santa.
En julio de 2009, durante los últimos días de excavación, los arqueólogos se toparon con esta figura grabada en la roca, que estaba a unos cuatro metros de la superficie.
Figura antropomórfica
Mide 30 centímetros de longitud y 20 centímetros de ancho. Según la describen sus autores, se trata de una figura antropomórfica con tres dedos en los brazos, una cabeza en forma de C y un gran falo.
El estilo artístico de esta figura es similar al de, al menos, otros dos refugios de la misma región, Lapa do Ballet y Lapa das Caieiras. Además, destacan los autores, se han hallado representaciones artísticas parecidas en otras zonas de Brasil.
Los petroglifos son grabados sobre rocas propios de los pueblos prehistóricos. En los grabados hallados por todo el mundo se han encontrado representaciones de todo tipo de temas, en general, de motivos simbólicos. Se cree que desempeñaban una función decorativa, ritual o indicativa.
Los primeros pobladores de América
Los investigadores que firman este descubrimiento en Brasil señalan que, hasta ahora, se sabía muy poco sobre el mundo simbólico de los primeros pobladores de América. Y es que las manifestaciones artísticas, ya sea en rocas, en ornamentos o en objetos artísticos realizados durante la transición del Pleistoceno al Holoceno (hace unos 11.500 años), son extremadamente raras en América.
La mayor parte de las investigaciones realizadas sobre las primeras poblaciones de este continente se han centrado en averiguar cuándo se produjeron los primeros asentamientos en estas tierras, de dónde procedían los primeros habitantes, cuántas migraciones o colonizaciones hubo, cómo lograron subsistir y la cultura que desarrollaron durante los primeros milenios de colonización.
Durante las últimas décadas, la información sobre la biología de los primeros americanos nativos ha aumentado enormemente. Por ejemplo, afirma el estudio, los primeros americanos tenían un aspecto muy distinto a los nativos americanos que viven en la actualidad. Por lo que respecta a su forma de vida, sabemos que variaba mucho según la región.
Los hallazgos arqueológicos han revelado, además, que el Nuevo Mundo estaba habitado antes de la cultura Clovis, que durante una época fue considerada la cultura indígena más antigua de América (los científicos creen que se desarrolló hace 12.000 o 13.000 años).
La figura antropomórfica hallada en Brasil demuestra, según los autores, que las manifestaciones culturales durante la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en el territorio que hoy es América del Sur no se limitaban a las herramientas de piedra y a la subsistencia, sino quetambién tenían una dimensión simbólica.
Extraído de Elmundo.es
sábado, 14 de enero de 2012
Anécdotas de los filósofos presocráticos
Fernando Fígares y Pierre De Bie
Aunque tengamos pocos testimonios de los filósofos presocráticos y bastantes indirectos, alguno de ello merecen la atención. Ello ayuda a comprender un poco más la personalidad de estos filósofos y en cierta medida sus escritos que también son bastante fragmentarios. Aunque los mitos y el tiempo los han rodeado de un halo medio divino, se trata de hombres como nosotros y por lo tanto también tienen su lado humano y familial.
Tales de Mileto
Datos biográficos y anécdotas
Los datos biográficos de Tales de Mileto son una mezcla de opiniones, hechos atribuidos a su persona, y citas con alto grado de verosimilitud, recogidas de diversos autores de épocas bastante posteriores, y reinterpretados y expuestos a la luz de la mentalidad del narrador. Contamos con la importante aportación de Aristóteles, el cual, en su descripción, intenta delimitar los escritos y dichos atribuibles con certeza al mismo Tales, de los hechos dudosos ('dicen...') y de sus propias opiniones ('quizá quiso decir...').
Tales nació en la ciudad de Mileto una antigua ciudad en la costa occidental de Asia Menor, cerca de la desembocadura del río Menderes.
La mayoría de los historiadores nos lo presentan como genuino milesio. Sin embargo, según Diógenes Laercio, importante historiador griego, fue admitido en la ciudad jonia de Mileto, a orillas del Mar Egeo después de ser expulsado de Fenicia junto con Nileo. Lo que es incuestionable es que residió en aquella ciudad y fue allí en donde desarrolló su filosofía. Fue hijo de Euxamias y de Cleobulina, y al parecer tuvo ascendencia fenicia. Como los jonios mantenían tráfico comercial con Egipto y Babilonia, es probable que Tales visitara el primero en su juventud, durante el reinado del faraón Amasis, en donde se supone que fue educado por los sacerdotes. Quizás fueron condiscípulos suyos Solón y Ferécides de Siros. Una fuente tardía lo vincula con Pitágoras, a quien habría recomendado viajar a Egipto y educarse con los sacerdotes de Menfis y Dióspolis. De los babilonios debió aprender astronomía. Anaximandro y Anaxímenes pueden haber sido discípulos suyos. Apolodoro, en su “Cronología”, afirma que murió a la edad de setenta y ocho años. Sin embargo, Sosícrates asegura que murió en la olimpiada LVIII, a la edad de noventa años.
Tanto Heródoto (I, 170) como Diógenes Laercio (I, 25) lo señalan como un sabio consejero político de jonios y lidios. Laercio afirma que algunos como el poeta Corilio declararon que fue el primero en sostener la inmortalidad del alma, que, según nos refiere Aristóteles, es para Tales una fuerza motriz. También refiere Heródoto (I, 75) que logró desviar el río Halys para que fuera cruzado por el ejército de Creso.
Aristóteles, por su parte, cuenta en su Política (I, 11, 1259a) que también se destacó en el área de las finanzas, una vez que, habiendo predicho (gracias a sus conocimientos astronómicos) cómo sería la cosecha de aceitunas, compró durante el invierno todas las prensas de aceite de Mileto y Quíos y las alquiló al llegar la época de la recolección, acumulando una gran fortuna y mostrando así que los filósofos pueden ser ricos si lo desean, pero que su ambición es bien distinta.
Quizás la anécdota más conocida de Tales es aquella que nos refiere Heródoto, cuando predijo a los jónicos el año en que sucedería un eclipse solar (quizá llevada a cabo gracias al sistema babilónico), hacia el año 585 a. C. Asimismo, Diógenes Laercio recuenta que, al caer Tales en un pozo después de ser llevado por una vieja mujer a ver las estrellas, ésta replicó a su pedido de ayuda: ¨¿Cómo pretendes, Tales, saber acerca de los cielos, cuando no ves lo que está debajo de tus pies?¨. Se le atribuye el haber realizado la medición de las pirámides, mediante las sombras que proyectan cuando éstas son de la misma medida que nosotros mismos. Fue el primero en haber hecho una explicación científica de un eclipse. También se dice que fue el primero en dividir al año en estaciones y en 365 días.
Citas de Tales
Algunas sentencias y versos que Diógenes Laercio le atribuye a Tales son las siguientes:
- Muchas palabras no son signo de ánimo prudente.
- Busca una sola sabiduría.
- Elige una sola cosa buena.
- Quebrantará así la lengua de los charlatanes (mentirosos)
- Lo más hermoso es el mundo, porque es obra de Dios.
- Lo más grande es el espacio, porque lo encierra todo.
- Lo más veloz es el entendimiento, porque corre por todo.
- Lo más fuerte es la necesidad, porque domina todo.
- Lo más sabio es el tiempo, porque esclarece todo.
Anaximandro de Mileto
Filósofo jonio. Nace en los años 610 a. C. en la ciudad jonia de Mileto, Asia Menor, y muere aproximadamente en 546 a. C. Discípulo y continuador de Tales, se le atribuye un libro sobre la naturaleza, pero su pensamiento llega a la actualidad mediante comentarios doxográficos de otros autores. Se le atribuye un mapa terrestre, la medición de los solsticios y equinoccios por medio de un gnomon, trabajos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la Tierra es cilíndrica y ocupa el centro del Universo.
En Anaximandro se encuentra ya una cosmología que describe la formación del cosmos por un proceso de rotación que separa lo caliente de lo frío. El fuego ocupa la periferia del mundo y puede contemplarse por esos orificios que llamamos estrellas. La tierra, fría y húmeda, ocupa el centro. Los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el sol; del agua pasaron a la tierra. Los hombres descienden de los peces, idea que es una anticipación de la teoría moderna de la evolución.
Inventos y anécdotas
D. Laercio, II, 1-2 nos dice que Anaximandro, hijo de Praxíades de Mileto, dijo que el principio y el elemento es lo indefinido, sin distinguir el aire, el agua o cualquier otra cosa... fue también el primero en inventar un gnomon y lo colocó sobre los relojes de Sol en Lacedemonia, según dice Favorino en su Historia varia, para marcar los solsticios y equinoccios, y construyó relojes. Fue el primero en trazar el perímetro de la Tierra y el mar y construyó también una esfera celeste.
Agatémero, Geographiae informatio, I, 1 dice que: Anaximandro de Mileto, discípulo de Tales, fue el primero que se atrevió a dibujar la tierra habitada en una tablilla. Después de él, Hecateo de Mileto, hombre que viajó mucho, lo perfeccionó, de modo que produjo admiración.
Estrabón, I, 7 se hace eco de lo dicho por Eratóstenes quién considera que después de Homero, los primeros griegos en estudiar la geografía fueron dos: Anaximandro y Hecateo de Mileto.
Cicerón, en De divinitate, I, 50, 112 dice que los lacedemonios fueron avisados por el físico Anaximandro de que abandonaran la ciudad y las casas y pasaran la noche preparados en el campo, porque estaba cerca un terremoto. En aquella ocasión la ciudad entera se derrumbó y la cumbre del monte Taigeto se resquebrajó como la popa de una nave.
Según Elian, Historias diversas (III, 7), los Milesios le pidieron que se hiciera cargo de una ciudad cerca de Apolonia, en la costa Tracia del Mar Negro lo que supone un honor importante y una costumbre de la época: el que los filósofos dedicaran parte de su actividad a los asuntos políticos. Es probable que Anaximandro aceptó ese pedido y que fue enviado al lugar a título de legislador para crear una constitución que respectara la supremacía de Mileto.
Pitágoras
Datos biográficos
Pitágoras nació en la isla de Samos en el año 582 a. C. Siendo muy joven viajó a Mesopotamia y Egipto (también, fue enviado por su tío, Zoilo, a Mitilene a estudiar con Ferécides de Siros y tal vez con su padre, Badio de Siros). Tras regresar a Samos, finalizó sus estudios, según Diógenes Laercio con Hermodamas de Samos y luego fundó su primera escuela durante la tiranía de Polícrates. Abandonó Samos para escapar de la tiranía de Polícrates y se estableció en la Magna Grecia, en Crotona alrededor del 525 a. C., en el sur de Italia, donde fundó su segunda escuela. Las doctrinas de este centro cultural eran regidas por reglas muy estrictas de conducta. Su escuela (aunque rigurosamente esotérica) estaba abierta a hombres y mujeres indistintamente, y la conducta discriminatoria estaba prohibida (excepto impartir conocimiento a los no iniciados). Sus estudiantes pertenecían a todas las razas, religiones, y estratos económicos y sociales. Tras ser expulsados por los pobladores de Crotona, los pitagóricos se exiliaron en Tarento donde se fundó su tercera escuela.
Poco se sabe de la niñez de Pitágoras. Todas las pistas de su aspecto físico no son seguras aunque se haya dicho que era de una gran belleza. Según Plutarco, los sacerdotes le habrían grabado en el muslo el disco de oro alado de Amón-Râ, de donde vendría el sobrenombre de este filósofo “chrysomer”: “el del muslo de oro”.
Es probable que tuviera dos hermanos aunque algunas fuentes dicen que tenía tres. Era ciertamente muy instruido, aprendió a tocar la lira, a escribir poesía y a recitar a Homero.
Funda su escuela en Crotona en el año 532 a.C. Se trata de una comunidad, a la vez filosófica, científica, política, religiosa e iniciática. Varias filiales aparecen sucesivamente en las ciudades de Tarento, Metaponte, Síbaris, Caulonia, Locres y en Sicilia las ciudades de Regium, Taromenium, Catana y Siracusa.
La primera iniciación la consigue en Lesbos a los 18 años. Allí recibe instrucción de Ferécides de Siros (hacia 585/-499), quien postulaba por la eternidad del alma, por el carácter doble del alma humana (una parte divina y otra humana) y por la trasmigración. Es probable que enseñara también a Pitágoras elementos de magia como la predicción y la interpretación de sueños.
Muchas otras leyendas nos hablan de las numerosas iniciaciones a los Misterios y enseñanzas que Pitágoras recibió en muchos países y con muchos maestros entre los que se destaca la secta de los discípulos del naturalista Mokhos y de los hierofantes fenicios, la ciencia de los jeroglíficos egipcios, la Magia de Caldea, los iniciados del monte Ida, los órficos de Tracia y las sacerdotisas de Delfos…
En Crotona conoce al mago Abaris el Escita, sacerdote hiperbóreo de Apolo, célebre por sus transes chamánicos. En -510, una revolución popular en Síbaris, conducida por el demócrata Telis, masacra los Pitagóricos de esta ciudad y 500 aristócratas tienen que huir a Crotona. La guerra estalla entre estas dos ciudades (Pitágoras la promueve según Diodoro de Sicilia). La aristocracia de Crotona, conducida por Milón de Cnosos, reúne una armada de 100.000 soldados y atacan y arrasan Síbaris a pesar de que esta ciudad había conseguido reunir unos 300.000.
Pitágoras se inquieta de la fuerte tendencia democrática que se está propagando y teme por un levantamiento general de la plebe. Según Aristóxeno de Tarento, Pitágoras y muchos de sus discípulos parten de Crotona para Metaponte y se instalan allí. Dicen que la casa de Pitágoras la llaman “el templo de Demeter” y la callejuela “el templo de las Musas”.
Es posible que en -499, Pitágoras vaya a Delos para enterrar su viejo Maestro Ferécides de Siros y algo más tarde, de vuelta en Metaponte, Pitágoras muere en el 497 a.C.
Elementos de doctrina
El esfuerzo para elevarse a la generalidad de un teorema matemático a partir de su cumplimiento en casos particulares ejemplifica el método pitagórico para la purificación y perfección del alma, que enseñaba a conocer el mundo como armonía; en virtud de ésta, el universo era un cosmos, es decir, un conjunto ordenado en el que los cuerpos celestes guardaban una disposición armónica que hacía que sus distancias estuvieran entre sí en proporciones similares a las correspondientes a los intervalos de la octava musical. En un sentido sensible, la armonía era musical; pero su naturaleza inteligible era de tipo numérico, y si todo era armonía, el número resultaba ser la clave de todas las cosas.
La voluntad unitaria de la doctrina pitagórica quedaba plasmada en la relación que establecía entre el orden cósmico y el moral; para los pitagóricos, el hombre era también un verdadero microcosmos en el que el alma aparecía como la armonía del cuerpo. En este sentido, entendían que la medicina tenía la función de restablecer la armonía del individuo cuando ésta se viera perturbada, y, siendo la música instrumento por excelencia para la purificación del alma, la consideraban, por lo mismo, como una medicina para el cuerpo. La santidad predicada por Pitágoras implicaba toda una serie de normas higiénicas basadas en tabúes como la prohibición de consumir animales, que parece haber estado directamente relacionada con la creencia en la trasmigración de las almas; se dice que el propio Pitágoras declaró ser hijo de Hermes, y que sus discípulos lo consideraban una encarnación de Apolo.
Pitágoras pasa por ser el introductor de pesos y medidas, y elaborador de la teoría musical; el primero en hablar de «teoría» y de «filósofos», en postular el vacío, en canalizar el fervor religioso en fervor intelectual, en usar la definición y en considerar que el universo es una obra sólo descifrable a través de las matemáticas. Fueron los pitagóricos los primeros en sostener la forma esférica de la tierra y postular que ésta, el sol y el resto de los planetas conocidos, no se encontraban en el centro del universo, sino que giraban en torno a una fuerza simbolizada por el número uno.
La hermandad pitagórica
A su escuela de pensamiento se la conocía como los pitagóricos y afirmaban que la estructura del universo era aritmética y geométrica. Políticamente apoyaron el partido dórico, obteniendo grandes cuotas de poder hasta el Siglo V, en el que fueron perseguidos y donde muchos de sus miembros murieron. La hermandad estaba dividida en dos partes: Los estudiantes y los oyentes. Los estudiantes aprendían las enseñanzas matemáticas, religiosas y filosóficas directamente de su fundador, mientras que los oyentes se limitaban a ver el modo de comportarse de los pitagóricos.
Fernando Fígares y Pierre De Bie